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George Harrison: la boda de su esposa con su mejor amigo, su adicción a las drogas y ...



Fue el Beatle más callado, pero no dudó en dejar la banda por sus peleas con Paul McCartney. El éxito que logró como solista. La colección de autos, la mansión de 120 habitaciones y su debilidad por las mujeres. “Prefiero que Pattie esté con un amigo, con alguien a quien estimo”, dijo cuando su mujer se fue con Eric Clapton. Hoy cumpliría 79 años.

De pocas palabras y mucha creatividad, George Harrison fue un verdadero pionero en la banda más famosa de todos los tiempos: fue el primero en sacar un disco solista, el primero en salir de gira solista, el primero en llegar al tope de los charts, el primero en incursionar en fusiones con música de otras regiones: una precoz world music. El primero en triunfar en la producción cinematográfica y el inventor de los conciertos benéficos.

Sin embargo, el integrante de The Beatles no tenía la intención de sobresalir por sobre el resto de la banda. No estaba interesado en liderar el grupo, lo suyo era sencillo: su espíritu libre le permitía meditar por fuera de las estructuras convencionales y de movilizarse hacia todo aquello que en realidad deseaba.

“Toco la guitarra más o menos bien, escribí algunas canciones, produje unas pocas películas, pero ninguna de esas cosas me define. En realidad, soy alguien distinto a todo eso”, explicó en una de las pocas entrevistas que concedió.

Era el más joven de los fabulosos cuatro, aunque la diferencia de edad era mínima. Paul tenía un año más, pero eso se mantuvo como una especie de brecha psicológica durante toda la carrera del cuartero. En Hamburgo, cuando todavía formaban un quinteto (con Stu Sutcliffe y Pete Best, sin Ringo Starr en la batería), George se escondía en cuando aparecía la policía, para no ser deportado por ser menor de edad.

George debió defender su lugar con uñas y dientes desde el principio, convirtiéndose más tarde en el guitarrista principal. Tuvo que lidiar con John Lennon, el otro guitarrista y el bajo creativo y protagónico de Paul McCartney. En el primer álbum Harrison no figuró como la mente creativa, aunque le puso la voz a un par de temas en el que se destacó Do you want to know a secret?

John alguna vez contó que él y Paul nunca habían pensado que los otros dos integrantes tuvieran como finalidad la composición. “Pero como tanto Ringo como George tenían sus fans les escribíamos para ellos”, admitió.

Lo llamaban “el Beatle tranquilo” o “el Beatle callado”, porque él era el de más bajo perfil público de los cuatro. Una especie de mago con su guitarra, pero con una capacidad indiscutida para salir de algunos lugares incómodos.

Cuando el grupo se disolvió no fueron pocos los que auguraron un futuro para Harrison: se recluiría en un ashrama hindú, un lugar alejado de la vida urbana, donde se practican disciplinas espirituales y yóguicas y sin contacto con el mundo exterior. Aunque George tenía un desarrollado costado espiritual, su contacto con lo profano era cotidiano e insaciable.

En el segundo Long Play aparecería su primer tema como autor, Don´t bother me. Un tema rítmico que anunciaría las primeras complicaciones que surgieron por ser un Beatle, situación que obsesionaría al músico con el tiempo. Si bien es verdad que George no componía, cuando empezó a escribir las canciones fue subestimado por sus compañeros, como si no hubiera más espacio para los enormes egos de Lennon y McCartney.

Algunos temas suyos fueron descartados, pero los que lograron ser grabados fueron indiscutibles genialidades, como Something, While my guitar Gently weeps y Here comes the sun, esta última le brindó al músico un triunfo póstumo: es el tema de la banda más escuchada en Spotify, con 266 millones de reproducciones, que supera ampliamente todas las exitosas canciones de Lennon-McCartney.

Durante la grabación de sus últimos trabajos, las tensiones eran permanentes entre ellos. Es que las drogas, el cansancio, los amores, las ambiciones y los egos de cada uno chocaban inexorablemente. Como ya era una costumbre, una discusión entre George y Paul hizo que Harrison tomara la decisión de dejar el grupo. Sin gritos ni escándalos, se despidió con un: “Seguro nos veremos una de estas noches en algún club”.

Ringo ya lo había hecho meses antes, cuando creaban el Álbum Blanco. Harrison no se sentía bien con la incómoda situación y dio un paso al costado. Esa misma tarde, cuando llegó a su casa, compuso Wah Wah, otro tema que revela su malestar por las constantes internas. Unos días después regresó con Billy Preston (ya había llevado a Eric Clapton para el solo de guitarra de While my guitar….).

La canción Something tuvo que esperar a los encuentros del grupo que dieron origen a Abbey Road (grabado después, pero que apareció antes que Let it be). Con los años se convertiría en una de las canciones más versionadas de la historia de la música (la única de los Beatles que la superó es Yesterday). Hasta el genial Frank Sinatra dijo que era la mejor canción de amor escrita en los últimos cincuenta años.




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