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Una historia personal: "DETRÁS DEL PUCHO"


Soy un Baby Boomer, nacido en 1949. Era una época en la que todo el mundo fumaba. El médico, el maestro, en el ascensor, en el colectivo y en los aviones. Disfruté de ese placer -para mi era un placer- por más de 40 años, a razón de un paquete por día. Había días en los que estaba sin hablar con nadie y lo único que decía era Jockey Suaves Cortos y el kiosquero contestaba gracias. Hubo una vez, aquí en Buenos Aires, una huelga de kiosqueros o de las tabacaleras, en la que no había cigarrillos en ningún lado. Gastaba la libreta de teléfonos para encontrar alguien que me diera al menos uno . Fue desesperante. A los 52 decidí, ya había pasado la moda, no fumar nunca más y tiré el último paquete de Jockey Suaves Cortos en un basurero. Mi consigna era no convertirme en un gordo ex-fumador y por supuesto, no volver a dar una pitada. Empecé, para dominar la ansiedad a caminar por la ciudad. Mis amigos me llamaban Forest Gump, porque podía aparecer por cualquier lado. Mañana y tarde. Luego, por el cansancio, lograba dormirme. Pero…. ¿ a qué lo tenía asociado el hábito de fumar? ¿Ansiedad, inseguridad, buscar un tiempo de recreo más íntimo? Tardé un tiempo en descifrarlo: lo tenía vinculado al PLACER. ¿Para qué comer rico, si después no podía fumar? Para qué hacer el amor, si no lo coronaría con un buen pucho?. Me fui de vacaciones con una chica amiga y recuerdo que no podía apreciar un paisaje, playa o montaña, porque sin el pucho no discernía lo bueno de lo malo. Faltaba algo .

Un día, por el centro en Buenos Aires pasé por una galería sobre la calle Corrientes, en la que había muchas casas de fotografía, por supuesto analógica. Ahí, sin consejo alguno, compré una Pentax , que no resultó en buen estado. Seguí buscando y preguntando, hasta que encontré una Voighlander Besamatic, con fotómetro. No había internet para indagar y compraba revistas viejas de fotografía, que me servían de enseñanza, por lo menos lo básico. Con esa cámara y 30 rollos de Fujifilm Color Superia, me fui a Perú, a Machu Piccu. Saqué 200 fotos. Cuando volví tenía un apuro inexplicable por revelarlas. Todo pasión, entrega y entusiasmos, pero nunca más un pucho.

LAS PRIMERAS CÁMARAS ANALÓGICAS:



Esto sí que era difícil. La conseguí por intermedio de un amigo, que ya no está, que era el mejor técnico de cámaras analógicas. Su nombre era Víctor Naselo. Una gran persona que me impulsó a seguir haciendo fotos, a pesar de las dificultades. La Leica , tenía un problema muy grave. Era muy difícil poner el rollo correctamente. Terminaba de sacar y todo estaba hecho un desastre dentro de la cámara. Tampoco tenía fotómetro por lo que debía llevar uno de mano. Recuerdo al querido-todavía lo tengo- Gossen Lunatix


¡Pero cómo aprendía y no prendía un solo pucho1!. El espacio que ocupaba el cigarrillo era muy amplio, enorme. Podía hacer muchas cosas y empezaba a sentirme saludable.

Después pasé a la Hasselblad 500 C, que la usaba para hacer retratos. Un rollo de 12 fotos, que por supuesto había que llevar a revelar a lugares muy lejanos -


Les muestro algunas fotos de aquella hermosa época: QUÉ PASIÓN!



Ya llevaba 5 años sin fumar. También había empezado a escribir, lo veremos más tarde. Era dueño, y soy, de un teatro, así que de ahí conseguía modelos y también hacía fotos de las obras. Ay , ¡qué complicado!!!

Después por fin, pasé a lo digital. Compré una Canon y todo se hizo más fácil. Podía ver y corregir en el momento y solo imprimía las que me gustaban mucho. La fotografía fue también el motor de los viajes. Viajé mucho e hice miles de fotos.

Las primeras con las Canon( viajaba con una Canon G4-excelente- y con una EOS)

Tengo cientos de fotos, muestro solo algunas:


Como dije una de las cosas que me dificultó , y mucho, a dejar el pucho, era que el acto de fumar lo tenía asociado AL PLACER, no a la ansiedad, etc. AL PLACER. Todo ese placer ahora se satisfacía con hacer fotos, procesarlas, subirlas a sitios como Flickr, Facebook, Photo Net, etc..

Las cámaras las fui cambiando. Por suerte apareció Mercado Libre, donde se respectaba el valor de lo usado. Vendía una y la cambiaba por otra. Una cámara, que todavía conservo, que me dio grandes alegrías fue la FUJIFILM XT2.


Con esta cámara recorrí toda Europa y un viaje espectacular por EEUU. Visité casi todos los Parques nacionales.

Breve mención al estado de salud: 3 años después de haber dejado el pucho para siempre me operaron del corazón, dos bypasses. Una vida de excesos: provoletas, chinchulines, mollejas , papas pay , puchos y mucha sal. Salí de la operación con mucha fuerza, porque me había asustado mucho. Me mandaron los médicos a hacer ejercicio, cosa que me encantaba. Empecé además del tenis, con el running. Mi trabajo era más gratificante que estresante. Tenía, tengo todavía, un centro cultural llamado El Camarín de las Musas, del que estoy muy orgulloso.

Respecto de la fotografía, no quiero continuar sin antes mencionar lo que me aportó, la fotografía analógica, que practiqué por años. Los rollos de 35mm eran de 36 fotos , pero los de 6X6 eran de 12. Me acostumbré a hacer las fotos que lo merecían, no cualquier cosa. A mi alrededor veía gente que gastaban el celular haciendo click para todos lados. Esas fotos no las ven nunca más. Yo aprendí a tener paciencia, esperar la mejor luz, el mejor tema y disparar.

Volviendo a las cámaras, la Fujifilm XT2 me acompaño por años. A veces, como en el viaje a EEUU solamente con una lente SAMYANG 12 mm. Un gran angular que ponía todo en foco. Fantástica lente y muy económica.

Aquí algunas fotos de EEUU y Marruecos:


Llegamos a la última etapa, van 20 años sin fumar. Aquí decidí viajar mucho más cómodo , con cámaras más pequeñas y eficientes. Vendí todas y me compré una maravilla: RICOH GRIII. No es barata, pero las prestaciones son de una cámara profesional.



Esta última y tan pequeña filma videos en 4K.

Fotos callejeras:





Otras variadas:






Algunos videos y no molesto más:





Aquí tienen el canal completo. Es divertido. TODO SIN FUMAR!!!


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